19/10/2011

Desayuno con diamantes

Qué genial es tener perro. Y tener pseudo-cachorro ya ni te cuento. Da para que miles de personas se paren por la calle para darte su opinión sobre cómo deberías estar paseando, sobre por qué tira, sobre qué debería comer y qué no. Es maravilloso. Esta gentuza no tiene nada que ver con los amables dueños de perro con los que me encuentro en el parque y con los que no me importa charlar, de hecho ayer, sin ir más lejos, me marqué una charla de media hora con un tipo sobre collares fluorescentes. Riveting.

A lo que voy, ayer desayunaba yo tranquilamente mientras veía Hung y leía El País. Una típica mañana chez Ded cuando Nara se ha asomado a ver qué se cocía por mi pantalla. Resultado: teclado lleno de leche con nesquik, plátano y cereales.

Fue bastante jarto, de hecho cogí el ordenador y ha empezado a chorrear leche de entre las teclas. Me ha encantado. He ido corriendo a por papel de cocina para secarlo y me he puesto a hacer backups como loca por si pudiera afectar a algo más allá del teclado. Algunas de las teclas habían dejado de funcionar (las flechas, teclas menores pero importantes) así que procedí a quitar las teclas del teclado (es un portátil) pero como soy Bridget Jones al volver a ponerlas, algunas ya no encajaban (or in a less fancy, se habían roto).

Resultado: escribo desde el netbook.

Ha sido la prueba definitiva de que lo mejor es usar el portátil de sobremesa, enganchado a un teclado/monitor externo cuando estás en casita. Llevaba varias semanas pensando en ello porque currar con el portátil es una putada, tanto por el teclado como por el cuello. Además también me vendría guay poder enganchar dos pantallas para revisar.
Así que ahora me iré en busca de monitor+teclado y me pondré en contacto con el servicio técnico para que me manden un teclado nuevo para poder el portátil cuando no estoy en casa.


16/10/2011

Mini Break!! Edinbra

Una vez más hemos viajado por el mundo para conciertear. Sinceramente me parece una de las mejores excusas del mundo para visitar sitios nuevos o viejos. Si encima lo puedes combinar con ir a ver a un amigo a una ciudad conocida por sus fantasmas y cementerios, con una visita a tu abuela y con una exposición sobre el Post Modernismo... total win!!!
Todo empezó el sábado, por una vez decidimos actuar como seres racionales y no coger un vuelo a las ridiculous o'clock. A mediodía llegamos a Edimburgo, donde hacía un frío de la hostia, lloviznaba chirimiri calabobos y se me congeló una falange al bajar del avión. Maravilloso. Además nos dimos cuenta de que al no facturar no íbamos a poder traernos whiskazo del serio de vuelta. Menuda puta mierda. En ese mismo me juré que intentaría mantenerme alejada de las líneas de bajo coste... aunque hoy ya he estado mirando para irme a Gales a ver a un amigo con Easyjet, mi línea amiga. Así soy yo, little miss constant.
Pero, eh, yo no he venido aquí a quejarme, cuándo me habéis oído quejarme, en este blog todo son risas y diversión.
Dejamos las maletas en casa de nuestro amigo y nos echamos a las calles armados de paraguas. Unos paraguas comprados en Japón el año pasado más o menos el mismo día que decidieron romperse el mismo día en Edimburgo. Casualidad? No. Lo. Creo. Anyways, mejor excusa ever para comprarme un paraguas con tartan punkarro.
Pateamos hasta el castillo aunque no entramos, así somos. El hambre apremiaba así que cuando nos metimos en la iglesia de St. Giles y vimos que había café, nos dirigimos hacia la cripta y nos pusimos finos. Cómo me gusta comer en el Reino Unido, la gente que dice que se come mal allí o no sabe dónde ir o no sabe comer o es subnormal. No me cabe otra idea en la cabeza.
Después nos dirigimos hacia Carlton Hill donde había unos chavales marcándose una escena de Trainspotting y haciendo botellón en esto. Sus bolsas del Tesco, su vino de cocinar, sus minifaldas sin medias y su piel blancorra de "inglesa" bajo el chirimiri calabobos y el viento vuelve-paraguas.
La tumba de Hume fue un tanto decepcionante, porque estaba en obras, aunque el cementerio dio para conocer la disposición edimburguesa, bastante curiosa dado que nunca había visto una estructura que me recordara a calles griegas dentro de un cementerio.
Cuando llegamos a Princes Street decidimos darnos una vuelta por el Tóchó, aunque no triunfamos. Estoy en un momento antipático con la moda, nada me gusta, la vuelta de los 90 me tiene un poco aburrida. Por mucho que me guste, y por mucho que suela tirar por ahí a la hora de vestir, me da mucha pereza volver a llenar mi armario de la ropa que llevaba en COU.
Nos preparamos para hacer el Ghost Walk más terrorífico de Edimburgo en un pub que estaba lleno de moteros a lo SOA con sus cuts y sus old ladies con sus escotes y sus prieteces. Quizá no fuera tan far fetched verles en Irlanda...
Tras un par de pintas (yo no, por supuesto) fuimos al lugar de encuentro y allí nos encontramos con un mega grupo de personas, entre ellas 4 o 5 señoras que parecían estar en pleno hen night. Bastante bajona. Yo estas cosas (lo mejor de este vídeo es el acento... y el susto de la tipa) las tomo muy en serio. La rutita comenzó por los subsuelos de Edimburgo, nos contaron la historia de la ciudad, con sus muros y sus catacumbas y sus ciudades subterráneas, y después nos encaminamos hacia el cementerio y empezó la diversión. Nada más entrar nos paramos en la tumba de Greyfriars Bobby (aunque no comentaron nada de él, pobrecito). Nos contaron la historia de MacKenzie que era más malo que el cagar. Antes de entrar en la parte del cementerio donde aparece el fantasma ya empecé a pasar miedito de verdad (porque me encanta y me autosugestiono, que supongo que si pasara del tema hubiera estado mucho más tranquila, pero pasar miedo es TAN guay). El guía nos dijo que íbamos a entrar en la parte maldita del cementerio que estaba cerrada con llave y que tendría que volver a encerrarnos una vez que entráramos porque si no se les podría colar algún mendigo y las cosas se podrían poner feas. También dijo que el poltergeist era activo y que atacaba a la gente. Estando dentro si notábamos un frío intenso (yo estaba ya helada así que tuve que hacer un gran ejercicio de contención para no pensar que me visitaba MacKenzie) había que dar un paso grande. Si volvías a notar el mismo frío, había que avisar porque eso significaba que eras the chosen one y te podías ir haciendo a la idea de que el bueno de Mac la había tomado contigo. Puro teatrillo, seguro, pero yo estaba más feliz que un regaliz. Nos metieron en una especie de celda donde supuestamente se aparece ahora... pero allí no pasó nada. Aún así fue una experiencia molona.
Cuando salimos de la parte maldita nos quedamos un rato por el cementerio, en plena noche, oscuridad casi total, con una lunaca bien potente. Felicidad es poco.
Como ya eran más de las diez de la noche era prácticamente imposible cenar, así que nos pusimos a buscar un indio a sabiendas de que ellos nunca te fallan y nos metimos una cena de campeones. Después de tomarnos una copa en un sitio que era peor que el Stromboli madrileño (por culpa de nuestro anfitrión) nos fuimos a casa y de camino nos cruzamos con una mujer blancorra, gordota, con sus tacones, su minivestido palabra de honor del Primark con sus carnes sobresaliendo por arriba y por abajo, con sus tacones, pero sin medias ni abrigo que se paró en medio de la calle, se bajó las bragas y soltó una meada de camello que sigue resonando en mis oídos.

El domgino, tras darnos el desayunaco de la felicidad nos fuimos a dar una vuelta por el Río Dean pasando por un museo de arte contemporáneo y quisimos ir en busca de un gastropub para meternos una comidorra de gourmandises aunque nuestro anfitrión volvió a cambiar nuestros planes y acabamos en el Wetherspoons local. He de decir que para ser un restaurante de cadena no estuvo mal, el local en sí era un antiguo banco y la decoración molaba y me comí unos bangers and mash que me hicieron bastante feliz.
Bajamos la comida recreando la escena de la carrera de Trainspotting y nos tomamos un café en el café donde la Rowling escribió JarriPotas. A mí ir a ese sitio obviamente me la pelaba, pero nuestro anfitrión parecía empeñado en enseñarlo así que accedimos. A mí me gustó bastante más un bar en el que decidimos tomarnos un G&T que resultó ser la peña bética de Edimburgo. Como el frío ya amenazaba con helarme todos los dedos, fuimos pub hopping hasta volver a su casa, de whisky en whisky y tiro porque me toca.

Los chicos se quedaron hablando de sus cosas de datileros mientras veían Trainspotting y yo me acurruqué con mi kindle a la espera de encontrarme con mi abuela al día siguiente.

07/10/2011

El TOC perruno

Sin duda una de las cosas que más me flipan de los perretes es su TOC exagerado. Eso de dónde viene? A cuento de qué? Por qué son más paranoicos que el Hermanísimo ante un estuche lleno de lápices de diferentes tamaños?
No tiene nada que ver con que mi perra podría protagonizar "Dog, interrupted" y robarle el Trotskar a Angelina porque mi queridísima Silvitrinski era exactamente igual. Cualquiera le decía que por ese lado de la calle hacía demasiado solazo.
En un principio pensé que se lo pegaba yo, que percibían todas mis manías, aunque ahora las he recortado mucho y ya no tengo que pisar todo paquete de tabaco vacío que me encuentre e incluso puedo poner pinzas del mismo color que la ropa cuando estoy tendiendo, aunque sigo sin poder estrenar ropa un día importante por si algo se torciera y esa prenda quedara maldita para siempre (eso ha ocurrido... los contenedores de ropa para pobres lo saben), pero NO, según parece es algo normal.
Así que, cualquiera que vaya a tener perro debería dejarse de tonterías como comprar la mejor cama o el mejor pienso y dedicarle un buen rato a pensar en lo verdaderamente importante: escoger la mejor acera para pasear porque hay que aguantar inviernos, veranos, lluvia y sol... ¡¡durante el resto de su vida!!

Uanmortaim

Parece que bloguear vuelve a estar de moda, y como yo soy lo más culoveoculoquiero (CVCQ) de este planeta tierra, vuelvo a las andadas.

No quiero links, no quiero deberme a mi público, no quiero presión, así que si venís, me leéis y luego os vais, y todos tan contentos.

La primera regla del nuevo sigilgallery es que no se habla del nuevo sigilgallery.

10/06/2011

Why I love dog owners and hate practically anyone else

If you have a dog, chances are I'm going to like you. Even if you're a random stranger that comes up to me in the park or in the middle of nowhere, I'll most probably stop for a chat. About whatever, I don't really care. It'll probably be something as fascinating as our dogs, my skittish puppy, how dogs are cleverer than humans, how there's nothing like having a dog welcome you when you get home... You know, all those clichés that us dog owners never get tired of tossing around.

Then again, if you're not in possession of a dog.... don't even think of coming up to me and exchanging a few words. Who do you think I am, some weirdo that likes to chat to strangers in parks/shops/airplanes about random crap like the weather?!?!

Get out!!!

26/09/2010

LA MIA FAMIGLIA

Primera conversación de la mañana.

El Hermanísimo.

Me cuenta que ayer estuvo en el mercadillo porque su novia no está. Mi hermano odia ir al mercadillo más que cualquier otra cosa en este mundo (lo cual encuentro absolutamente normal y de hecho yo no iría al mercadillo ni aunque me pagaran por ello). El Nene cocina, limpia, friega, cualquier cosa con tal de no tener que ir. Pero su novia es de fuera y cuando no está en Madrid, es él quien debe ir a batallar con las señoras que intentan colarse, que piden la vez y se van y luego vuelven, que gritan y se amontonan.
El otro día en el puesto de aceitunas tuvo un encontronazo. Una señora se le abalanzó para intentar probar unas aceitunas y al llevárselas a la boca el liquidillo goteó encima de la camiseta de mi hermano. Él se dio la vuelta y le dijo "Señora, ¡compórtese!" a lo que ella le contestó "No te pongas así, no te va a quedar mancha" dando pie a la GRANDIOSA intervención del Hermanísimo "Y tráteme de usted, que no me conoce de nada!".

PLAS PLAS PLAS

La HipsterMum

Ayer estuvo en una boda en Toledo y coincidió con un evento Star Wars con la Legión 501. Mientras hacían tiempo desde el ayuntamiento hasta el restaurante estuvieron viendo el desfile de Stormtroopers y después mi madre se acercó y les habló en inglés. "Aunque creo que no me entendieron. Les pregunté por Luke y Han". Por qué les habló en inglés?!?!? Por qué?!?!? Porque está loca. L-O-C-A. Y porque se creía que eran de Los Ángeles. Por qué? Pues porque está loca. Eso es así.

Domingos delirantes

14/09/2010

Japonadas

Relatar todo el viaje a Japón sería eterno, pero quiero apuntar las cosas que más loca me han dejado de los nipones (inserte aquí su rima) sin orden de importancia.
-Los pelazos de ellos
-Los pelazos de ellas (aunque no tan lustrosos y mechosos como los de ellos)
-Las uñas de ellas (manos y pies, con manicura francesa descontrolada, purpurinas y dibujos), las pestañas postizas y el nivel de maquillaje en general
-Los colgantes del móvil (ellas y ellos)
-Los taconazos (ellas)
-Los semáforos eternos (un minuto y medio de media, aprendimos a movernos por ahí aprovechando semáforos porque si había que quedarse a esperar uno era la muerte)
-El timbre que avisa de la llegada del metro en Osaka
-Los anuncios de la tele
-Todo lo que se fuma. Estará prohibido en la calle pero en todos los demás sitios la norma es fumar
-Metros que son tan largos que empiezan a frenar al entrar en la estación
-Los salary men que no se apartan de su camino por nada ni por nadie y se llevan por delante a quien se encuentren por el camino
-Los cover charges (cuando llega la cuenta resulta que te han cobrado por estar allí casi más que por la copa. En el Golden Gai al menos lo avisaban fuera)
-Los mosquitos (sin exagerar tengo alrededor de 30 picaduras en las piernas y luego está la del muslo de Fushimi Inari)
-Los kitkat de miles de sabores (cocacola y limón en el mismo paquete, dos palitos de cada, wasabi, soy sauce, flor de loto, té verde, canela)
-Los mochis
-Los niguiris
-El Lawson
-El calpis grape soda (sin burbujas no es lo mismo)
-Las máquinas expendedoras en todas las esquinas
-Japos flipando y haciéndole fotos a un bebé occidental
-Doris grandes como edificios de 5 pisos
-Pingüinos, tiburones ballena y ratones más grandes que Silva
-Sapos en el cementerio
-Gente con mascarilla en los conciertos
-La calle más bonita de Asia (según la LP) en Kyoto con sus clubs de yakuzas
-Las calles estrechas del Golden Gai por las que había que pasar de lado
-La tormenta tropical Malou
-La calle del Gato en Tokyo
-Los carteles de "Be aware of tsunamis, hawks or deer" en el pacífico, Nara y Miyajima
-El monte Fuji desde el avión
-Las reverencias infinitas
-Tiendas de 5 pisos de figuritas manga
-Centros comerciales de 8 plantas para arriba y para abajo
-Los centros comerciales en general
-Chopper Man

Hemos comido como campeones en todo tipo de lugares, desde restaurantes temáticos a templos budistas pasando por izakayas, jardines zen y geishas.
Me llamaron gigante. Me llamaron Cleopatra. Alabaron my skin as pale as alabaster (y eso que yo me veo morena).
Hemos montado en bici más que Lance Armstrong, hemos cogido infinidad de trenes bala, nos hemos bañado en el Pacífico, hemos visto dos budas gigantes, miles de templos, cementerios de día y de noche, nos hemos comprado todo Japón en material de bobadas cociniles y ropa guapa,
hemos odiado a los chinos, hemos estado en Tian'anmen, hemos comido escorpión y nos hemos montado en montañas rusas de infarto.

Y lo mejor de todo es que he podido ir por ahí escondida bajo mi parasol con mis calcetines rodilleros y limpiándome el sudor con mi toallita de Hello Kitty.