Hoy de nuevo el partido del año. De esta jornada, claro.
Mientras cuento las horas para ver como el Percebe intenta marcar a Messi y rezo a los dioses del Olimpo para que Guti demuestre por qué yo siempre he confiado en él (como futbolista, que no como persona y mucho menos como icono de la moda), me meo con los brasileños y con noticias como ésta o como ésta.
Y de los brasileños paso a la samba (puadj!), a la música en general, a la música y el fútbol, a Mogwai y Zidane e inevitablemente acabo recordando este temazo y lo mucho que lloré en Wembley en ese Spain vs England en el 96. De lo que se deduce que para el fútbol soy española.
Todo empezó a las 5 de la tarde cuando me dispuse a llevar al Bicho a casapadres antes de irme a cuidar de la pequeña Loc. Antes de llegar a la Topera pasé por mi tienda favorita y me compré un vestido maravilloso para mi cumpleaños y un jersey para el Hermanísimo gris con cuello pico para luego enterarme de que lo que quería en realidad era uno azul marino con cuello redondo... Estupendo...
En La Topera di de nuevo muestras de mi habilidad como la nueva Arguiñano arruinando una sopa juliana que "no tiene misterio alguno" pero que yo conseguí que se consumiera y fuera un reconcentrado que cabía en un vaso de nocilla. La pobre Loc dice que estaba bueno... mejor hubiéramos pedido pizza!
Nada más llegar PGH me llegó un sms del Sr. Lafontaine informándome de que estaba en una fiesta llena de "pijos guays en un ático en Plaza España" y supe inmediatamente que no podía faltar.
Allí llegué con mi look dominguero, vaqueros guarros y jersey -mucho FP, pero jersey igualmente-, cero glamour para codearme con gente que parecía sacada de Gossip Girl, todas Serenas y Blairs con conversaciones impactantes.
Antes de que yo llegara el Sr Lafontaine había estado hablando con las Serenas (una era clavada y llevaba unos zapatos que no podía dejar de mirar, con un poco de plataforma de tachuelas y tacón de metal brillante y la otra era Yola Berrocal en rubio) y una le había dicho que creía que el Público era un suplemento de El País, cosa que hubiera tenido muchísima gracia si no lo hubiera dicho en serio. Los ignorantes son los más sabios en realidad.
El triplex en el que se daba la fiesta tenía una terraza impresionante con barra de bar que es donde se cocía la marcha (aka el fumeteo droguil) y allí estuve hablando con un ser que era el doble de Ángel Cristo que me preguntó dónde me veía en un futuro... a lo que le contesté que yo no sabía ni lo que iba a hacer el fin de semana. Agobios metafísicos a las 12 de la noche de un jueves con luna llena no, por favor.
Cuando entré le comenté al dueño de la casa que me encantaba su piso y que el nombre de mi perra coincidía con su apellido a lo que él me contestó, "¿Es de Málaga?" Sigo esperando la explicación a esa pregunta, al igual que al comentario de una loca que se me acercó y me dijo que llevaba un "pin mod republicano" y luego me propuso que nos fuéramos a vivir juntas porque ella también quería vivir en el centro. Madre de dios, el alcohol y la noche... Mi serenidad me guía entre risas por todos ellos.
Yo iba mingling de un grupo a otro, eavesdropping las conversaciones, recogiendo momentazos como "Yo soy de San Sebastian pero tú eres más del norte, que eres de Pamplona" mientras observaba las obras de "arte" por allí expuestas y rezaba por que nadie se enterara de que traduzo pomposidades y me pidieran mi opinión.
Después de la fiesta en el triplex decidimos lanzarnos a la calle en busca de un bar y acabamos compartiendo barra con Pau Donés y con el rumor de que iba a cantarse unos temas... Según iba la noche, nada podía sorprenderme. El Gorrilla tuvo un momento Ágata Ruiz de la Prada en Muchachada Nui al confesarnos que "No puedo parar de crear" antes de que mi amiga la mod republicana decidiera brindar "por las mentes abiertas". Cringefest comparable al me follo a las mentes de Martín H.
Después de darlo todo en el Mondo, porque ahora que han cerrado mi local de los jueves he de moverme por nuevos territorios, acabé en el Reino Verde de la 4ª a horas realmente intempestivas y he protagonizado un momento Bridget en el Starfux que es parada obligada al salir de allí cada vez que recuerdo que tengo el coche aparcado en zona azul y que hay que pagar el SER a las 9 de la mañana.
Ahí estaba yo pidiendo mi muffin de moho y mi tall chai tea latte con leche de soja rodeada de trajeados/as con cara de mala hostia porque era viernes y se iban a currar, y cuando he ido a pagar ha salido mi sujetador enganchado al monedero y he notado cómo sus miradas de rancios se tornaban en miradas de odio. Yo les he devuelto sonrisa de guarrilla, he cogido mis cosas y me he ido dando saltitos por la calle a coger un taxi hasta mi coche donde me estaban esperando mis gafas de sol.
Qué felicidad. Gafas de sol. No se puede pedir más para soportar el atasco matinal después de un jueves de empalmada.
Ahora que he entregado mis textos del infierno, vuelvo a la vida en la blogosfera. He empezado a añadir conciertos pasados a lastfm. Por ahora esto es lo más guay que he subido. Pero también tengo otro de Jacko, Madonna en el Breathless Tour y Prince and the New Power Generation.
Llegué al Kinépolis para descubrir que no iba a estar ninguno de los actores ya que estaban en Londres presentando la peli que mola mucho más, dónde va a parar. (Hoy lo he oído en Radio One, que me ha dado por ahí, miles de gritos de "Bite me! Bite me!").
En el fotocall de Madrid sólo había niñatos de la serie nueva de A3 llamada 18 interpretada por Hugo y Mary de Fama ¡A bailar! y sobre la cual tengo bastantes cotilleos, pero eso lo dejaremos para otro momento.
Después de tres trailers a cada cuál peor (aprovecho para decir que me acaban de pasar el trailer de Wolverine y pinta bien. Gracias, LB) empieza la película y las adolescentes aplauden cuando ven el rótulo "Crepúsculo" (me río de ellas, pero luego me callo porque yo aplaudí cuando salieron los rótulos de Star Wars en el reestreno), aplauden cuando sale Edward (y me río de nuevo, pero vuelvo a callarme porque yo aplaudí cuando Hayden respiró por primera vez como Vader), aplauden cuando sale Alice, aplauden cuando se besan, aplauden cuando Eward coge la manzana que se le cae a Bella y vemos la portada del primer libro, se vuelven locas con el cameo de la escritora ("Aquí tienes tu pedido, Stephanie") a quien le falta mirar directamente a la cámara, y aplauden cuando muere el malo. Pero poco más, ninguna se vuelve loca, ninguna lleva un mordisco tatuado en el cuello (no lo habré pensado yo veces... Menos mal que empecé a tatuarme pasada la locura Lestat).
La película es todavía más sosa que el libro, que es de las sagas de vampiros más coñazo de la historia. Vale que TB es mala, pero por lo menos pasaban cosas, aquí ni siquiera hay sexo porque trinunfa el rollo mormón de la virginidad y la castidad... Vampiros que se dedican al pillowtalking, a los abracitos y a dar besitos en la frente... vamos, no me jodas!!! Parecía un vídeo musical de los Jonas Brothers.
Y repito lo del vídeo musical, porque vaya con la música y el look... Los colores muy quemados, los vampiros demasiado blancos hasta para mí (Carlyle era todo pote y eso que creo que no la estábamos viendo en digital... esos poros van a parecer pozos!!!), el partido de beisbol era de risa, y me dejaron muerta las recopilaciones de las mejores escenas a mitad de la película (en serio) y en los créditos finales que eran un rollo 90s con el nombre impreso con la imagen de cada uno de los personajes (más aplausos para Alice).
Lo peor de todo es que no se transforman en toda la película... no se ve un sólo colmillo... aunque sí salen imágenes de unos lobos cuando se hace alusión a que los indios nativos de la reserva son un poco licántropos.
En resumidas cuentas, otro no-no... confiad en la mula o en la rana o en vuestro buen gusto y dedicaos a ver Big Bang Theory o Entourage o tantas buenas otras ofertas que hay por ahí flotando por el ciberespacio.
Ayer terminé de ver True Blood, una serie que cogí con muchísimas ganas por ser a) de la HBO, b) de Alan Ball y c) de vampiros.
Me bajé el primer capítulo (y hablé de él) en verano, antes de que se estrenara y con secuencias aún por rodar (salían rótulos tipo "Bill looks up at Sookie's window) y me horrorizó... pero cuando empezó a emitirse de verdad me la bajé y, como masoca yonki que soy, me la he visto entera... para poder criticar a gusto.
Para mí lo mejor de la serie son los opening credits, que si bien no llegan a la altura de Dexter , están bastante interesantones y el tema principal me parece tremendamente porno y molón.
Supongo que con eso ya lo he dicho todo, si lo mejor son los títulos de crédito, pero me explicaré mejor.
La trama transcurre en Bon Temps, Louisianna, en un mundo en el que los vampiros están socialmente aceptados porque un japo loco creó una sangre sintética que les permite vivir entre los humanos aburridos sin cargárselos (si no quieren). Además están metidos en politica y los rollos del American Vampire League, el Vampire Rights Amendment y la posibilidad de las bodas entre vampiros y mortales aparece como críticas sociales a la situación de los negros y gays.
Los personajes son todos un coñazo. La prota es Sookie, nuestra querida Anapaqui que va de rubio platino y tiene un acento sureño que se asemeja a las cuchillas de Freddy deslizándose por una pizarra, pero eso no es todo... La chica lee los pensamientos de los demás y encima se enamora de un vampiro, porque no puede escuchar lo que él piensa. . Bill es el vampiro más coñazo desde Louis. Otro llorica rollo Angel, aunque por lo menos él a veces disfruta de su condición de inmortal. Vuelve a la casa en la que vivió antes de morir y duerme en el sótano durante las horas de luz EN PIJAMA... What-ever. Sólo bebe sangre sintética, aunque le mola darle mordisquitos a Sookie cuando se lo montan... con lo que ella pasa de biblebasher a fangbanger. Sookie vive con su abuela que es súper maja y súper pro vamps así que está encantada cuando su nieta le cuenta que sale con un vampiro que le puede dar charlas a su grupo de amigos de los caídos en la Guerra Civil hasta que muere asesinada en la cocina de su casa,. Jason es el hermano de Sookie, el típico fucker pro que está totally braindead y no hace más que lucir cachitas hasta que decide probar el V (vampire blood) y conoce a una hippie loca (bastante copia del personaje de Zooey Deschanel en Weeds) que es una vegana orgánica consciente de su carbon footprint con serios problemas mentales. Sookie trabaja en un bar con paletos sureños como Arlene que va por su cuarto matrimonio pero se emociona cual colegiala con cada boda, Lafayette el cocinero gay loco que se dedica al tráfico de drogas y es primo de Tara, una negra malahostia (oh the irony in that name) que se pasa de pesada con su rollo raza y se lía con el dueño del bar, Sam, que en realidad está enamorado de Sookie pero que decide tener a Tara como follamiga cuando Sookie se lía con Bill.
La serie está llena de absurdeces como shapeshifters que vibran como los fantasmas de Los sin nombre y se quitan la ropa antes de convertirse en cariñosos perritos y corretear por el bosque para evitar el efecto Hulk de los vaqueros recortados, supongo, exorcismos metidos a piñón simplemente para lograr el efecto voodoohoodoo, el bar de vampiros lleno de gentuza rollo fan de Marilyn Manson, Eric,el gerente del bar, que es peor que el Armand de Banderas, el absurdo juicio al que someten a Bill, la precipitada resolución del asesino con su cinta de Cajun dialect for actors, la misteriosa aparición de Maryann simplemente para abrir una trama que nos conduzca hacia la recién firmada segunda temporada y una larga lista de etcéteras tan aburridos que me da pereza hasta escribir sobre ellos.
No la recomiendo más que a los yonkis fans de vampiros que quieran algo para pasar las horas muertas que se nos avecinan con los hiatus... Mi opción personal será Fringe combinado con la segunda de DSM y quizá Californication.
Lo mejor es que esta noche LaPerri me ha invitado al estreno de Twilight... Vampiros en el insti... Público adolescente y alocado... Qué grande va a ser eso... I can't wait!!
Ayer después de irme de compras y triunfar en la sección infantil y comprarme unas maravillosas botas blancas de modette que necesitan urgentemente subirse a una Vespa multiespejos, volví a casa y me encontré con más trabajo que nunca. Decidí que la mejor opción era ignorarlo y ponerme a comer porque estaba nevando y porque luego se me olvida y a las 7 me doy cuenta de que oigo ruidos que en realidad no provienen del ascensor del Overlook sino de mi tripa y eso es mal. Saqué a la perra y me dispuse a currar como una loca pero todo era tan aburrido que mi poder de concentración bajó a mínimos insospechables con lo que lo mejor que podía hacer era irme antes a kick donde provoqué mi primer ojo morado, sin querer, me comí un upper (ufffffff!!!) que ha vuelto a despertar el dolor costillar veranil y volví a casa con las tibias finas finas. Saqué a la perra y vi True Blood mientras cenaba, ya me queda sólo el season finale y sigue sin engancharme del todo. Pero salen vampiros y aguantaré como una jabata. Ponerme a currar a las 12 de la noche me parecía jarcor incluso para mí, pero me hice un par de paginillas para intentar calmar el estrés y me fui a la cama con Jack, aunque tuve que dejar de leer después de sólo un capítulo porque Danny ya está llamando a Halloran y me entra mucho miedito a las 2 de la mañana... hasta el punto de que me había dejado una luz puesta y casi no me levanto a apagarla. Esta mañana me he despertado sin internet y me he venido a casa del Hermanísimo para currar, y sin embargo aquí estoy, blogging que te blogging. Aunque he entregado ya tres textos y me quedan otros dos que son para el jueves y el viernes. Me siento un poco Ferris Bueller pero con magulladuras en la cara... no son del kick... es el estrés... Cuando estoy a tope me dedico a rascarme por la noche y a amanecer con la frente llena de arañazos.